Conoce como Jorge vive con TEA

Mi invitación como psicóloga y mamá de un niño con Autismo, es aprovechar este día para conocer más sobre esto. Muy coloquialmente les cuento que el Trastorno del espectro Autismo (TEA), es una afección asociada a un desarrollo atípico que se manifiesta en la niñez y dura toda la vida. Afecta en cómo una persona se comporta, interactúa, aprende y se comunica con otro.


No tiene asociado rasgos físicos característicos y como su nombre lo dice, es un espectro, es decir y para que se comprenda, hay niveles, o más bien diferencias de una persona a otra en cómo se manifiesta. Por lo mismo, no existe un patrón que permita determinar si la persona es o va a ser menos o más funcional para adecuarse a la sociedad y su cultura, como la conocemos hoy en día.


Se podría decir que las personas con TEA tienen en mayor o menor grado, dificultades que impiden que se desarrollen en el día a día, al igual que muchas de las personas que somos neurotípicas: muchas veces niños y adultos son incomprendidos y aislados por la sociedad, ya que viven con una discapacidad que a simple vista no se nota, “discapacidad invisible” y en algunos casos ni ellos mismos la reconocen, por lo que no han recibido las adecuaciones necesarias para poder desarrollarse en óptimas condiciones, ya sea en su vida escolar o en su entorno laboral.


Estas personas, al igual que alguien con movilidad reducida, necesitan adecuaciones. Quizás no la rampa para la silla de ruedas, pero si adecuaciones cognitivas, sensoriales, físicas y otras, para alcanzar igualdad de oportunidades en su desarrollo escolar, en lo que creo, Chile, está muy al debe. En el ámbito laboral también falta mucho, pero al menos hay políticas públicas que están abriendo espacios para este grupo y para todas las personas con alguna discapacidad.


De igual forma, no puedo dejar de lado mi rol de mamá/psicóloga y quisiera abrirles los ojos sobre la necesidad que hay a nivel formativo para las personas con autismo (colegios, universidades, talleres recreativos). Pensando en que el espectro es amplio y muchos de los que están dentro de este requieren más apoyo, pero no por eso han de tener menos oportunidades de desarrollo para su plena inclusión social y laboral.


Lo que he aprendido en mi recorrido, es que hay que creer en los hijos, siempre verlos desde sus capacidades y posibilidades, no desde sus dificultades, las que de una u otra forma todos tenemos e iremos enfrentando. Lo que me hace falta son OPORTUNIDADES para su formación integral, como lo requieren todas las personas. Y como psicóloga me parece importante reflexionar acerca de la mirada hacia el otro, ya que, desde ella, la otra persona se configura, una razón más para ver a este hijo desde una mirada positiva.


También quiero acompañar esta publicación con un video para que conozcas un poco sobre Jorge.



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